El Centro de Economía Creativa anuncia residencia artística del artesano Antonio “Pipo” García
El proyecto forma parte de la iniciativa Maestros de la Tradición del programa Nuestros Tambores y cuenta con el apoyo de Humanidades Puerto Rico.
San Juan, Puerto Rico — El Centro de Economía Creativa (CEC) anunció la designación del maestro artesano y percusionista Antonio “Pipo” García como artista residente de la iniciativa Maestros de la Tradición, un programa que busca reconocer y documentar a los principales portadores de saberes vinculados a la artesanía de instrumentos de percusión en Puerto Rico.
La residencia forma parte de la tercera fase del proyecto Nuestros Tambores, una plataforma de investigación, documentación y divulgación dedicada a preservar y visibilizar la historia de los artesanos que han construido los instrumentos que sostienen géneros fundamentales de la cultura puertorriqueña, como la bomba, la plena y la salsa.
“Esto para mí es un orgullo… ese orgullo de que hay gente que valora lo que otros no parecen ver. Hay artesanos que nunca han recibido ni siquiera un abrazo ni un estímulo. Yo me siento orgulloso de que voy a dejar un legado a otros que van subiendo”, expresó García al ser preguntado por lo que representa para él esta oportunidad.
Como artista residente, García tendrá la oportunidad de trabajar en un proceso de creación, documentación y divulgación de su obra, lo que le permitirá crear nuevas piezas, experimentar con innovaciones y compartir su conocimiento con otros artesanos y músicos. La residencia busca destacar el valor de los saberes artesanales como parte esencial del patrimonio cultural puertorriqueño y promover el intercambio intergeneracional de experiencias, técnicas e historias de vida.
Para Javier Hernández Acosta, director del proyecto, “este programa de Maestros de latradición amplía el modelo de justicia cultural que permite a artistas y artesanos con una larga trayectoria recibir una compensación económica, seguir creando y asegurar que su legado perdure para futuras generaciones”. Es por esto que la iniciativa abarca esos tres elementos de justicia: el histórico, el económico y el creativo.”
“Con esta residencia reconocemos a Antonio ‘Pipo’ García no solo como un extraordinario artesano y músico, sino también como portador de saberes cuya experiencia nos permite comprender mejor la historia cultural de Puerto Rico. Nuestro objetivo es crear espacios donde estos conocimientos puedan compartirse con nuevas generaciones y donde la artesanía sea reconocida como una fuente legítima de conocimiento, memoria y patrimonio”, expresó Javier Hernández Acosta, también fundador del CEC.
Desde su lanzamiento en 2022, Nuestros Tambores ha desarrollado un archivo digital dedicado a la artesanía de la percusión en Puerto Rico y en su diáspora. La iniciativa incluye decenas de reseñas biográficas, entrevistas audiovisuales, documentales, ensayos y una galería de instrumentos que documentan la evolución histórica de esta tradición artesanal. El proyecto ha contribuido a posicionar a los artesanos como protagonistas de una narrativa más amplia sobre la identidad cultural puertorriqueña y el legado afrodescendiente del país.
Las actividades de la residencia se anunciarán próximamente a través de las plataformas digitales de Nuestros Tambores y del Centro de Economía Creativa.
Para más información sobre el proyecto, puede visitar www.nuestrostambores.com. El proyecto es desarrollado por el CEC con el apoyo de Humanidades Puerto Rico.
Trasfondo del artista:
Desde sus inicios como artesano, García desarrolló métodos propios para la construcción de instrumentos, contribuyendo al crecimiento de una tradición artesanal que ha sido fundamental para el desarrollo de la música afrocaribeña en Puerto Rico. Su trabajo debe servir de inspiración para nuevas generaciones de constructores de instrumentos y músicos.
Nacido en Juncos en 1954, Antonio “Pipo” García es una de las figuras más importantes en la convergencia entre la música y la artesanía de los tambores en Puerto Rico. A lo largo de su trayectoria fabricó tumbadoras, bongós, tambores batá, timbales de madera y panderos de plena, mientras desarrollaba una destacada carrera como percusionista profesional. Formó parte de agrupaciones como La Selecta de Raphy Leavitt, la Orquesta de Tommy Olivencia y la Orquesta de Willie Rosario, compartiendo escenario con algunas de las figuras más importantes de la salsa durante las décadas de 1970 y 1980.

